MÁS ALLÁ DE LOS RESULTADOS DEL PLEBISCITO: UNA AUTOBIOGRAFÍA DE LOS PROCESOS DE PAZ Y GUERRA EN COLOMBIA, CONSTRUCCIONES DE UNA SOCIEDAD:
Los jóvenes de esta generación viven informados gracias a los medios de comunicación masiva sobre la situación de su país, creyendo que la guerra es una historia contada desde hace unos cincuenta años y soñando que el Plebiscito por la Paz cambiaría el curso de nuestra sociedad. Sin embargo, si se quiere entender qué significó este Plebiscito es necesario remontarnos a las concepciones de paz y guerra que se han construido en Colombia.
Entonces, se cree que Colombia ha estado en guerra, conflictos, inseguridad y violencia durante las últimas décadas, pero realmente es un estilo de valores y una cultura arraigada en nuestra idiosincrasia desde hace mucho tiempo como dice Piedrahíta a propósito de su“La Violencia es un estilo de Vida” (2011, pág. 3) Porque, los jóvenes ven en la violencia una posibilidad de desarrollar su vida, lo aprenden de sus amigos y de otras personas con las que se desarrollan. Ya que, en nuestro país hay una tradición de violencia desde la década de los cuarenta, la violencia está arraigada en nuestra idiosincrasia. (Piedrahíta, 2016).
De ahí que, podamos entender que la existencia en nuestro país ha estado acompañada por unas ideologías, valores y concepciones sobre la paz y la guerra que nos han permitido construir una identidad y nos han llevado a actuar y a tener el discurso que tenemos, ello lo afirma Ospina (2010) (citado por Lozada, O. et al, 2015, 2015):”La evolución histórica de este concepto, su naturaleza y alcance, se constituye como un importante punto de referencia para analizar la forma de organización y expansión de las diferentes culturas y civilizaciones en un punto determinado de la historia”. (pág. 15)
Lo anterior demuestra que se tiene una visión bastante dañina de lo que es la paz porque al parecer se vive en la sociedad “del vivo vive del bobo”, donde hay muchas desigualdades sociales, mucha corrupción, y donde esta prevalece sobre el bien común; también, los derechos son algo meramente simbólico y la guerra ,como se dijo anteriormente, es la moda y la forma más rápida de acceder a lo que se necesita tanto en lujos como en supervivencia.
Entonces, es lógico que bajo esta perspectiva se revisen las definiciones que se tienen de paz en la mentalidad constitutiva y colectiva de los colombianos y se compare con las lógicas de la justicia, de los derechos, de la responsabilidad, de los valores y la verdad que se han construido y simbolizado bajo grandes pensadores y civilizaciones ejemplo de paz. Empezando por la de los griegos que veían la paz como un estado de tranquilidad, de serenidad, de ausencia de hostilidades entre ciudades griegas, es decir, una armonía en la unidad interior y social griega “Eirene” (Lozada, 2015).Luego la postura de Kant (citado por Lozada, 2015, págs. 14-15):
El estado de paz entre hombres que viven juntos no es un estado de naturaleza (status naturalis), es más bien un estado de guerra, es decir, un estado en el que, si bien las hostilidades no se han declarado, sí existe una constante amenaza. El estado de paz debe, por tanto, ser instaurado, pues la omisión de hostilidades no es todavía garantía de paz y si un vecino no da seguridad a otro (lo que sólo puede suceder en un estado legal), cada uno puede considerar como enemigo a quien le haya exigido esa seguridad.
Por otro lado, analizar cuál es el papel de la educación en todo este recorrido histórico, entendemos que los docentes, desde Comenio hasta la actualidad, han proclamado la paz y la convivencia pacífica como dos valores incalculables de la persona en su individualidad y en la sociedad. Así que, todos creemos que la mayor responsabilidad la tienen los maestros porque son los que forman las nuevas generaciones y es cierto, pero, también deben tener parte el gobierno y la familia para que esta triada llene todos los vacíos y alcance a todos las personas que lo necesiten con el amor, las condiciones físicas, económicas, políticas, sociales de seguridad, prosperidad, armonía, estabilidad, disciplina y formación espiritual e intelectual que se necesitan para enseñar a amar la paz y a odiar la guerra. Mas, sin negar que los docentes son clave en este proceso de formación, cambio y transformación de las personas, así lo declara María Montessori: “La responsabilidad de evitar los conflictos incumbe a los hombres políticos; la de establecer una paz duradera, a los educadores”.
Por lo cual, es fácilmente deducible el enfoque actual que se quiere dar tanto al país como a su educación, es decir uno para la Paz desde la propuesta actual del presidente, en ejercicio, Juan Manuel Santos, a partir del proceso de paz, los diálogos y el Plebiscito por la
Paz; el cuál, fue realizado el pasado 2 de octubre como un método de refrendación de los acuerdos que fueron tratados en la mesa de conversación entre Gobierno y Farc. No obstante, como se pudo ver no obtuvo el resultado afirmativo y la acogida que se esperaba, gracias a la visión de paz y guerra que compartimos y que hemos creado todos los colombianos desde los distintos estamentos sociales y principalmente desde la escuela.
En Conclusión, todos como ciudadanos de este país debemos hacer parte de esta concientización general, no solo como una imposición desde los altos mandos, o como una forma de reproducir la historia, sino para la búsqueda de una sociedad mejor, donde haya educación de calidad y un porvenir lleno de sana convivencia y desarrollo integral , el que garantiza una verdadera cultura de la paz.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario