Es conocido por nosotros como maestros en formación de Inglés –Español que debemos formar y educar a nuestros futuros estudiantes desde lo esencial y no desde lo mínimo, por eso la importancia de Los Estándares Básicos del Lenguaje; los cuales nos instruyen sobre aquellos criterios claros y públicos que permiten conocer lo que deben aprender los niños y jóvenes, y establecen el punto de referencia de lo que están en capacidad de saber y saber hacer en contexto, en este caso, el área de español y/o inglés y sus diferentes niveles. Lo cual se sustenta desde el punto de vista educativo de Ernesto Sábato quien postula que la mejor educación es aquella que se ocupa de enseñar conocimientos fundamentales y no de llenar a los estudiantes de detalles que son innecesarios.
Por ejemplo, Sábato dijo que las personas aprendían viviendo, más que solo llenando la mente de cantidades de conocimientos; También, afirmó que el estudiante requiere aprender lo fundamental para que en el momento indicado, él elija el área en la cual se va a desempeñar. Por tanto, este aprendizaje necesita de un buen docente que genere pasión en sus estudiantes y el deseo de seguir aprendiendo por ellos mismos, así este este sería el objetivo de la educación.
En ese orden de ideas lo más importante de desarrollar estos Estándares en los aprendices es fortalecer las Competencias Comunicativas: la escucha, el habla, la escritura y la lectura; las cuales permiten a los niños y jóvenes hacer parte de una sociedad y recibir lo mejor de todos sus logros como cultura.
Ahora bien, ¿Qué sentido tienen Los Estándares Básicos del Lenguaje en un mundo cambiante? Y ¿De qué sirven, sino se los aplica más allá de lo evidente?; es decir: para educar para la vida y la incertidumbre que trae está. Entonces, se puede inferir que las respuestas se encuentran cuando buscamos los orígenes de la educación, los cuales se resumen en hacer más humanos a los hombres y desarrollar en ellos herramientas y armaduras que les permitan afrontar la vida cuando esta se pone difícil, y disfrutarla cuando esta nos lo permita. Estos recursos son la consecuencia de ir desarrollando en los alumnos el aprendizaje autónomo y sobretodo la sabiduría que les permita hacer lo más adecuado en cada momento y resistir con valor lo complejo y amargo que puedan experimentar en su existencia.
Por otro lado, la Universidad y la escuela deben y necesitan enseñar a los estudiantes a enfrentar los problemas de la vida, enseñarles a vivir una vida buena; una vida donde se aprende de los errores y se obtiene inteligencia, se debería enseñar desde la incertidumbre para generar educación integral para ser transformados y transformadores.
Como lo afirma Edgar Morín en Siete Saberes necesarios para la educación del futuro:
“El ser humano es a la vez físico, biológico, síquico, cultural, social, histórico. Es esta unidad compleja de la naturaleza humana la que está completamente desintegrada en la educación a través de las disciplinas y que imposibilita aprender lo que significa ser humano. Hay que restaurarla de tal manera que cada uno desde donde esté tome conocimiento y conciencia al mismo tiempo de su identidad compleja y de su identidad común a todos los demás humanos. Así, la condición humana debería ser objeto esencial de cualquier educación”. (p.2)
Para finalizar, se rescatan dos apartados del mismo texto donde se muestra la importancia de educar desde lo inesperado: “La educación debería comprender la enseñanza de las incertidumbres que han aparecido en las ciencias físicas (microfísica, termodinámica, cosmología), en las ciencias de la evolución biológica y en las ciencias históricas”. Y: “tendrían que enseñar principios de estrategia que permitan afrontar los riesgos, lo inesperado, lo incierto, y modificar su desarrollo en virtud de las informaciones adquiridas en el camino”. (p.3)

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