“Sublime
presencia”
¡Oh, sublime presencia,
cuán dulces tus palabras!
Hermosa tu imagen, con
tu tiernísima voz de llamas
En tu pasión y muerte: éxtasis
inmenso, más que la vida
De tu sangre preciosísima
siervo y adicto de tus miradas
Si, el recuerdo de mis días más felices solo por el brillo de tu luz,
Más que la necesidad del comer, el beber y aún de sed por ti,
¡Ahí, tú, oh sublime
presencia, en esencia: mi única epifanía y esperanza!
Por ti, mi vida entera,
Por ti, larga poesía,
Ahora, no más tu eterno
silencio, sino el cesar del viento: tu sonrisa
El resplandor de tu
mirada y el escuchar de tu blanda
caricia,
Ahora, ¡Oh, sublime y gloriosa presencia, cuán cálido en mí tu cáliz!
En ti no más muerte, ni
polvo; en ti vida eterna de sabor y sentido a mi vida.
Stephanie
Arroyave Gil

Muy buena construcción, sin un verbo, pero faltan algunos signos y acentos para que tenga todo el sentido.
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