domingo, 25 de septiembre de 2016

“Sublime presencia”

¡Oh, sublime presencia, cuán dulces tus palabras!
Hermosa tu imagen, con tu  tiernísima voz de llamas
En tu pasión y muerte: éxtasis inmenso, más que la vida
De tu sangre preciosísima siervo y adicto de tus miradas

Si, el recuerdo de  mis días más felices solo por el  brillo de tu luz,
Más que  la necesidad del comer,  el beber y aún de sed por ti,
¡Ahí, tú, oh sublime presencia, en esencia: mi única epifanía y esperanza!
Por ti,  mi vida entera,
Por ti, larga poesía,

Ahora, no más tu eterno silencio, sino el cesar del viento: tu sonrisa
El resplandor de tu mirada y el  escuchar de tu blanda caricia,
Ahora,  ¡Oh, sublime y gloriosa presencia,  cuán cálido en mí tu cáliz!
En ti no más muerte, ni polvo; en ti vida eterna de sabor y sentido a mi vida.
Stephanie Arroyave Gil






1 comentario:

  1. Muy buena construcción, sin un verbo, pero faltan algunos signos y acentos para que tenga todo el sentido.

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